
Este señor de la foto es Dave Grohl...¿y quién es Dave Grohl? Pues ahora lo sabréis. Seguro que os suena el grupo de música Nirvana, referente mundial de rock y del grunge y buque insignia de toda una generación. Todos recordamos a Kurt Cobain, su voz, su imagen y su triste final (supuestamente se suicidó en su propia casa a los 37 años de edad). Pero, ¿qué fue del resto de los componentes de la banda? Debe de ser difícil estar siempre a la sombra de un líder genial que te guía y te inspira y, de repente, encontrarse sin su amparo y su genialidad. Bueno, pues el batería de Nirvana era el señor de la foto a la que nos referíamos antes. ¿Y qué hizo al morir Kurt Cobain? Se levantó, formó un nuevo grupo llamado Foo Fighters y alcanzó la fama por sus propios medios. No permitió que la disolución de Nirvana lo arrastrase al pozo, sino que consiguió resurgir de sus cenizas con más fuerza que nunca, hasta el punto de que hoy lidera una de las bandas de rock (algunos lo llaman rock alternativo, post-grunge o hard-rock) con más seguidores en todo el mundo.
¿Y a qué viene todo esto si estamos en un blog sobre economía orientado a alumnos de bachillerato? Bueno, tranquilidad que ahora os contamos por dónde van los tiros. Escuchando el nuevo disco de Foo Fighters he reflexionado acerca de cómo alguien puede reconvertirse a sí mismo hasta el punto de ser mejor de lo imaginado, y todo esto me ha llevado a relacionarlo con el carácter español (igual en otros países también ocurre, pero yo sólo hablaré de lo que conozco). En EEUU el concepto de bancarrota no es algo vergonzoso ni humillante, es una forma natural de aprender. Es la piedra con la que todo hombre puede tropezar, por lo menos una vez. A partir de ahí toca aprender y levantarse, reconstruirse a uno mismo y volver a lanzarse a la aventura. Todo esto es posible gracias a una estructura social, económica y financiera proclive al riesgo empresarial, que no escatima en recursos para fomentar la iniciativa individual, pero que puede llevarse a cabo porque la forma de ser de la gente es más atrevida y ser emprendedor es algo deseable.
Vivimos malos tiempos para los experimentos, es cierto que no es el mejor momento para lanzarse a la piscina... ¿o sí? El caso es que en nuestro país la idea de ser emprendedor no es la más extendida (basta con ver el número de patentes por cada mil habitantes o las empresas que se crean), no nos gusta arriesgar, y mucho menos perder, no nos gusta el fracaso. Queremos ser funcionarios, tener estabilidad, un buen horario y vacaciones pagadas. Nos gusta eludir las responsabilidades y pasar desapercibidos. Si le pedimos a nuestro padre 20.000€ para montar un negocio es muy probable que se ría a nuestra cara, mientras que si se los pedimos para organizar nuestra boda nos los dará con una lágrima de emoción cayéndole por la mejilla.
Las tormentas, por muy fuertes que sean acaban por pasar, pero los destrozos permanecen a menos que alguien intervenga. Dave Grohl no se quedó sentado viendo como pasaba el temporal... Os dejamos con una canción de Foo Fighters para que podáis ir pensando en lo que hemos dicho, o por lo menos para que disfrutéis y os relajéis un rato antes de volver a coger los libros y poneros a estudiar.



