¿Quién no ha pensado alguna vez en volver atrás en el tiempo, en situarse justo un minuto antes de una decisión equivocada y evitar tomarla? Seguro que todos lo habéis pensado alguna vez y habéis comprobado con frustración que no se puede volver atrás, que ante un error lo único que nos queda es aprender de él y tirar para adelante.
Ayer por la noche, leyendo un blog de temática musical de un amigo mío (y que os recomiendo que visitéis:
www.paranoidandroids.net) vi una lista con las 150 mejores canciones de los últimos 15 años según la revista británica NME. Una de ellas era
The Scientist, del grupo Coldplay. El vídeo musical del tema en cuestión es una obra maestra en la que la acción transcurre al revés, así que conocemos el final de la historia pero no sabemos cómo hemos llegado hasta él. Así pues, según avanzan los minutos (lo que realmente significa que cronológicamente vamos a momentos anteriores) nos vamos acercando hacia el origen de todo, y comprobamos cómo todo ha sido una fatalidad. Irremediable ya.
El caso es que mientras veía el vídeo no pude evitar relacionarlo con la situación que vive nuestra maltrecha economía hoy en día; debe ser deformación profesional. Me pregunto si las personas responsables en materia económica tienen hoy en día esa sensación de querer volver atrás en el tiempo y cambiar algunas de sus decisiones pasadas, algunas de las cuales nos han traído a donde estamos ahora mismo. No sé si fue una casualidad pero, mientras en mi cabeza daban vueltas estas cuestiones, me encontré con un artículo en El País escrito por Antón Costas titulado
Los salarios del fracaso que me ayudó a que estas ideas fuesen tomando forma. El artículo en cuestión habla de los millonarios salarios que han percibido algunos banqueros aún habiendo llevado a sus respectivas entidades a la más absoluta ruina, poniendo en duda lo explicado en clase acerca de cuáles son los determinantes de los salarios (talento, experiencia, formación, productividad...).
Hay quien pueda decir que es pura demagogia echar la culpa de la crisis actual a los salarios desproporcionados de (algunos) responsables de (algunas) entidades de crédito. Pero es bien cierto que si estos señores no hubiesen buscado el beneficio a corto plazo no habrían tenido tantos incentivos para llevar a cabo prácticas tan arriesgadas que al final, de una otra manera y en mayor o menor medida, han acabado por originar esta crisis en la que estamos metidos.
Así pues, y para concluir, me pregunto si a estas personas se les pasa por la cabeza alguna vez la pregunta que os hacía al principio: si pudiese volver hacia atrás ¿volvería a tomar las decisiones que tomé, sabiendo en qué ha acabado todo?